LA JOVEN CIENCIA DEL ENVEJECIMIENTO Y LA DECLINACIÓN DEL SER HUMANO 24-06-00

Con la moderna geriatría se relacionan aspectos biológicos, psicológicos y sociales del complejo proceso del envejecimiento. Es alentador pensar que la geriatría adelanta a un ritmo como nunca lo estuvo en el momento actual y nos beneficie, por cuanto el envejecimiento es parte inseparable de la vida humana y a todos nos toca en diferente grado y a distinto momento. El final del envejecimiento es la muerte, a la cual se desemboca por alteraciones del aparato cardiovascular y del sistema nervioso. De ahi la importancia que reviste la conservación en buen estado de estos dos aparatos esenciales en la prolongación de la vida (Geriatría Preventiva).
En el envejecimiento interviene desde los genes pleotrópicos (material de la herencia) hasta la selección natural y el ambiente y forma de vida. Es notable que determinadas condiciones de vida, stress agitado, hábitos tóxicos, tabaco-alcohólicos, fatiga intelectual y física prolongada, alteraciones emocionales con hipertensión arterial, dietas grasas desequilibradas con obesidad y estados diabéticos, derrumben al individuo al promediar la parte media del ciclo vital 40-50 años, precipitando un final prematuro de la vida. Existe un envejecimiento esencial (fisiológico normal) y uno patológico (anormal). Este último es al que proponemos tratamiento basándonos en el principio como mejorar la suerte biológica del individuo, interceptando preventivamente los círculos viciosos de alteraciones degenerativas que terminan con la vida. Derívase de ello un retardo del proceso involutivo que de otra forma anticiparía cronológicamente una decadencia orgánico funcional no compatible con el vivir a pleno.
Los mecanismos del envejecimiento son complejos. Intervienen en la coordinación del Sistema Nervioso. La pérdida de neuronas es una expresión de un cambio acumulativo en función del tiempo, configurando una degradación y por consiguiente el envejecimiento.

NOMINA DE TRASTORNOS PASIBLE DEL TRATAMIENTO GERIÁTRICO

Envejecimiento precoz con pérdida del vigor físico y mental general. Artropatías con debilidad muscular. Artritis reumatoidea. Articulaciones dolorosas. Calambres. Mialgias y dolores múltiples. Claudicación intermitente. Arterioesclerosis de las extremidades. Artrosis de las articulaciones, rodillas. Envejecimiento de la piel y del pelo. Atrofia cutánea. Arrugas. Derrumbe facial. Pérdida de la elasticidad de la piel. Ulceras de piernas. Varicosidades. Venas insuficientes. Incapacidades de enfermos jóvenes. Enfermos jóvenes crónicos por desgaste general inespecifico sin complicaciones. Envejecimiento de las articulaciones. Columna vertebral con alteraciones degenerativas. Reducción de sus movimientos. Adormecimientos y debilidad de brazos y piernas. Dolor de espalda, de cuello, cefaleas secundarias. Ateroesclerosis envejecimiento de las arterias. Trastornos de las lipoproteínas . Dislipoproteidemias con sintomatología de laxitud general. Hiperlipemias con aumento del colesterol. Factores de riesgo. Rastreo del perfil bioquímico. Patologico preventivo. Trombosis. Infartos. Temblor. Vértigos. Insuficiencia de la irrigación cerebral. Prevención de la arteroesclerosis. Control de los lípidos y de la hipertensión. Angina pectoris. Hipertensión. Cardiopatías. Dilatación de la aorta. Envejecimiento del sistema nervioso. Parkinsonismos. Temblores. Alteraciones cerebrovasculares. Cambios psicológicos de la personalidad. Memoria alterada, disminuída. Animo disminuido. Estados depresivos. Ansiedad. Angustia. Neurosis de la edad. Agitación . Inestabilidad. Intolerancia del medio. Trastornos del habla. Anemias. Ataques epilépticos. Aparato auditivo senil. Disminución del oído. Acúfenos. Dificultad para oir. Aparato genito -urinario. Alteraciones circulatorias del riñón, con diabetes. Vejiga no inhibida. Uretra. Incontinencia urinaria. Aparato digestivo. Malabsorción. Diarreas. Gastritis. Divertículos. Páncreas. Dolor y dispepsia de estómago. Dolor de espalda y de hombro. Alteraciones de la digestión por la vesícula biliar. Nauseas y vómitos. Anorexia. Pérdida de peso del anciano, debilidad general. Diverticulosis. Estreñimiento. Cirrosis cálculos silenciosos. Aparato respiratorio. Tabaquismo. Bronquitis crónica. Incapacidad respiratoria. Nutrición. Trastornos del rendimiento. Cambios en el peso. Desnutrición. Hipernutrición. Obesidad. Déficit de hierro, calcio y vitaminas. Alimentación siguiendo las dietas incorrectas. Envejecimiento óseo. Musculoesqueletico. Osteoporosis posmenopáusica. Carencia de vitamina C y D. Carencia de proteínas y flúor. Dolores vagos y generalizados. Dolor de espalda. Debilidad y rigidez muscular. Deform.ación ósea. Huesos doloridos. Climaterio masculino con impotencia sexual y astenia. Climaterio femenino. Calores. Frigidez, etc. Desgaste general. Precoz con disminuciones funcionales múltiples.

ULTIMAS NOVEDADES EN LA TERAPÉUTICA GERIÁTRICA PREVENTIVA

En la imagen de la izquierda se ve una lesión cerebral provocada por una ruptura vascular( hemorragia cerebral) que fue seguida de una lesión parietal de la arteria que irrigaba la región. En el sentido preventivo para proteger las alteraciones arteriales que desembocan en accidentes cerebrales encefálicos como los que se ven en la tomografía de la figura se preconiza actualmente la ingestión de altas dosis de alfatocoferol (vitamina E) la cual a la luz de las experiencias realizadas ha demostrado ser útil en la protección vascular y atenuación del ritmo del envejecimiento celular. Lo cual se relaciona al poder antioxidande del alfatocoferol lo cual de acuerdo a la teoría de los radicales libres (siendo estos altamente perjudiciales para las celulas) la acción de los antioxidantes retardan el envejecimiento celular.
Asimismo la acción de los alfatocoferoles se ejerce sobre el sistema inmunológico incrementándolo funcionalmente. Recordemos en relación con esto que se ha sostenido que el envejecimiento tiene que ver con el sistema inmunitario en decadencia. Informaciones que nos llegan de Holanda dan cuenta de la utilidad de los alfatocoferoles en el tratamiento del Parkinson. Por último puntualizamos nuestro tratamiento del Alzheimer adicionando 1000 microgamos de vitamina K por día complementando la terapéutica con ginkobiloba y cognitina. Desde el año 1973 hemos instituído a nuestros pacientes en la patología de las enfermedades degenerativas del sistema nervios la dieta muy conocida en Suiza de Birchen Bender. En ese entonces no existían los trabajos publicados que relacionaban a los alfatocoferoles a las funciones que hemos mencionado pero el material de experiencia acumulado nos permitió inferir empíricamente el alto valor terapéutico de la dieta crudívara. (Los trabajos de investigación los hemos archvado en la memoria del laboratorio Lazzaro Spallanzare conjuntamente con la casística respectiva) 27-10-2001

OSCAR BARESI MIZZAU (NEURÓLOGO)

Laboratorio de Investigación Neuropatológica del autor

 

Principal